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La Coctelera

Categoría: DIEGO DIXIT

DIARIO REFLEXIONES DIEGO DIXIT

COTIDIANEIDAD DELIRANTE

Desde que Diego irrumpió en nuestras vidas, hemos ido asimilando dosis crecientes de lo que podríamos denominar, hum, absurdez. Cosas que, fuera de las fronteras de nuestra casa, podrían ser consideradas propias de gente un poco p'allá.

Ejemplo verídico:

Diego, jugando con su plastilina: Hoy el señor Medallo-medallo está en casa de Jiti.

En este instante, se hace preciso un Glosario 'Dieguitistaní-Resto de la humanidad':

Señor Medallo-medallo: Dícese del señor que le da medallas a Diego cuando se porta bien.

Jiti: Amigo invisible de Diego. Habla con él exclusivamente por teléfono. Tiene largas conversaciones, asiente, hace pausas y se rie estruendosamente como si en lugar de un niño de tres años fuera una vieja actriz de vodevil.

NOTA: Salvo error, omision o algun dibujo animado que no conozcamos (aun estoy traumatizado cuando me enteré de que había una serie de dibujos animados con bastante predicamento entre el público infatil llamada: 'Pichi, Pichi, Pich' -o algo así-) todos estos personajes han surgido de su imaginación.

Sigamos:

Teresa: ( no se ha sorprendido en absoluto ante el comentario de mi primogénito, lo que acaba de ocurrir  viene siendo LO NORMAL en esta casa)  ¿No has hablado hoy con Jiti cariño?

Diego: No, hoy tengo mucho trabajo cortando plastilina.

Y acto seguido, aumenta el ritmo de producción de trozos de plastilina como si cotizaran en bolsa.

Claro, luego a Teresa le salen los macarrones de muerte y me descubro a mí mismo invocando al señor Medallo-medallo para que venga a ponerle una medalla o preguntándole a Diego si Jiti es del Barça.

Estamos para que nos encierren.

DIEGO DIXIT

DIEGO DIXIT

Diego, mostrándonos una clase práctica de 'Vacilología infantil aplicada' :

Tere: ¿Me das una galleta?

Diego: ¿Eh?

Tere: Que si me das una galleta

Diego: ¿Eh?

Tere: Una galleta, de esas que tienes ahí... ( Diego sostiene un paquete de galletas del tamaño de un brazo)

Diego: ¿Eh?

DIARIO REFLEXIONES DESVARÍOS RECUERDOS DIEGO DIXIT

CHARLAS DE ASCENSOR

Cuando Diego habla sube el pan. El enano ha descubierto el potencial del lenguaje y charla por los codos, con una fluidez envidiable e indistintamente en dos idiomas:castellano (lengua paterna) y valenciano (lengua materna), pero... todavía no controla el aspecto social del lenguaje. Así que andamos con una especie de zozobra continua por lo que pueda salir por esa boca.  Por poner un analogismo, es como si a un mono le dieras una espada láser mortífera...¿Qué puedes esperar que ocurra?

Si lo que me pregunta usted no me gusta, le disparo un par de oraciones subordinadas abstractas a bocajarro. ¡IIIIH-IIIIH-IIIIH! 

Hago esta introducción porque hoy voy a elucubrar acerca de las charlas de ascensor,  y de cómo estas han cambiado desde que Diego ha empezado a hablar.

Un momento, que saco el arpa....Ya. Musiquita de recordar: plim-plim-plim-plim

A.D. (antes de Diego), cuando yo me subía a un ascensor con un desconocido o vecino con grado de confianza escaso, hacía lo que todo el mundo...

A- Hablar del calor/frio que hace

B- Mirar fijamente a los botones como si en lugar de una lucecita que sube o baja estuviera ante la  arrebatadora visión de un unicornio alado.

C-Mirar arriba o mirar abajo, trastear en el móvil, buscar las llaves de casa. Lo que sea, excepto establecer contacto visual con el otro usuario del ascensor, a no ser que se esté hablando (ver punto A). De hecho, si se establece contacto visual, hay que hablar obligatoriamente, o a partir de ese instante pasas a ser el señor/a loco de la escalera.  

D-Intentar no toser y/o asfixiarte con los efluvios de Varon Dandy/Charnel nº 5b que emana el vecin@ de turno que, o bien es muy coquet@,  o bien no se ha duchado y ha empleado una desafortunada estrategia de camuflaje.

Bien, pues todo esto ha cambiado D.D. (después de Diego), porque ahora entrar en un ascensor con Diego, aparte de suponer un tema de conversación en sí mismo ( cómo ha crecido, cómo te llamas, cuantos añitos tienes...), supone lo que he dado en llamar como un momento HUEVO KINDER...Esto es, sabes a ciencia cierta que dentro va a haber una sorpresa.

Ejemplo:

En el ascensor,  Diego, Teresa y yo mismo.

Bajando...

El ascensor para en el sexto piso. Entra una vecina, una señora de lo más simpático y agradable.

Diego, señala a la recién llegada y le espeta a bocajarro:

  - '¿Cómo se llama ESA?'

El "ESA" resuena en mi cabeza como la canica que se les cae a los vecinos de arriba todas la noches.

Teresa reacciona:

- "No se dice así Diego, se dice...Hola, ¿Cómo te llamas?"

Diego, en lugar de eso, empieza a hacer 'ÑA-ÑA-ÑA' y 'PRF-PRFT-PRRRR'.

Yo pienso en este orden:

1- En dónde ha aprendido a hacer eso, si en casa no hablamos así y leemos a Delibes y a
Mendoza con fruición.  

2-En  los pisos que quedan hasta llegar abajo

3-En los daños irreparables en la imagen de la familia en el bloque sólo superados por el vecino que te mira sin hablar.  

4-Pienso en mis padres y en la justicia poética.

Sin embargo, y a pesar del brote, a la señora parece gustarle el numerito y comienza a hacerle cocamonas al enano.

¿Y usted a que se dedica? Yo se contar hasta 10 y me se la 'o' y la 'e' y la 'u' y blablablablablablabla

Diego que, aunque joven, posee un sentido de lo que funciona en el mundo del espectáculo bastante desarrollado, despliega todo su arsenal -sonrisas picaronas y caídas de ojos incluídas- para meterse en el bolsillo a la señora.

Diego,continua y entre ña-ñaes pregunta: 'Có-mo-che-cha-mas' (o algo así).

Señora: ¿Quieres saber cómo me llamo? Me llamo DORA

En ese instante, en mi cabeza pasa esto: DORA LA EXPLORADORA-DORA LA EXPLORADORA-DORA LA EXPLORADORA-DORA LA EXPLORADORA-DORA LA EXPLORADORA-DORA LA EXPLORADORA

Antes de que me de tiempo a decir algo para desviar el tema. Teresa, a bocajarro, -en mi casa somos muy de a bocajarro todo- le suelta a la vecina:

¡Anda, como Dora la exploradora!

A boca llena, como si no hubiera mañana...

Hola soy Dora la exploradora. ¿Habéis visto a mi mono?

No la culpo. Entre Dora, Bob Esponja y Mickey Mouse tenemos el seso sorbido. Así somos los padres modernos. En mis tiempos veías Marco o Heidi una vez, dos a los sumo en toda una infancia y te las tenías que ingeniar para recordarlos y crear un mito rápidamente. Era tan complicado que, hasta surgían dudas imposibles de resolver... ¿En verdad Afrodita decía 'PECHOS FUERA' cuando lanzaba al infinito sus mamellas en Mazinger Z? Ahora lo podemos saber enseguida, en internet lo encuentras todo, pero antes no estaba Google para iluminar nuestra oscuridad.  

 Hoy, con el dvd, el ordenador  y los canales de pago puedes ver un mismo episodio cientos de veces y doy fe que eso es lo que ocurre en mi casa con DORA LA EXPLORADORA.

La señora Dora - la vecina-, por su bien y por el nuestro espero que tenga hijos y sepa de qué va esto de 'Dora la exploradora', porque si no lo más probable es que no haya entendido nada de lo ocurrido en el ascensor. (Si me hubiera pasado a mí, lo primero que hubiera hecho al llegar a casa, es buscarlo en Google. )

Definitivamente con Diego las charlas de ascensor han evolucionado, no se hacia dónde, pero han evolucionado.

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Domingo por la tarde. Estamos viendo fotos de Teresa embarazadísima de Diego, a punto de entrar a quirófano para la cesárea. Teresa le enseña a Diego una foto en la que se le ve la enorme barriga en primer plano:

Teresa: ¿Y qué tiene mamá en la tripita?

Diego: ¡Piedras!

El cuento de 'Los siete cabritillos', marcando a niños de generación en generación...

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En el baño, interrogando al niño:

YO: ¿Quieres mucho, mucho, mucho a mamá?

DIEGO: ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡SiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiI ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Qué énfasis. Mamá se pone muy contenta. Ahora papá:

YO: ¿Quieres mucho, mucho, mucho a papá?

DIEGO: ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Papá suspira aliviado (después del interrogatorio sobre la belleza, no las tenía todas consigo) y también se pone muy contento.

Quizá era el momento de dejarlo ahí, pero papá ( es decir , yo)  y su maldito gusto por comprobar si el nene se entera de lo que está diciendo, le hacen continuar con el interrogatorio. Dándole emoción, como si fuera la presentadora del infecto programa de 'El juego de tu vida' papá hace la pregunta decisiva:

YO: Y...¿Quieres mucho, mucho, mucho a... 'la medicina'?

NOTA: La medicina es el antibiótico que le debemos dar durante 10 días por la infección de orina que padece. La medicina, es también conocida, en argot paterno/materno, como LA PESADILLA. Y es 'la pesadilla' porque tardamos del orden de 20 minutos en suministrársela mediante una jeringa por via oral ( 25%), por vía cutánea ( medicina en piel, cara, cejas, ropa = 70%), y por vía aérea ( sofá, suelo y pared= 5%). Mientras, él, llora, patalea y pide el chupete, agua y lo que se le ocurre.

Ah, y gira la cabeza casi 180 º, como los buhos. Que flexibilidad, oigan.

Respuesta de Diego a su amor por la medicina:

DIEGO: ¡SISiSiSiSiSiSiSiSiSiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Yo, ya no puedo parar...

YO: Y...¿Quieres mucho, pero mucho, mucho a una coliflor?¿a la cenefa de la pared?¿A ese mueble? ¿A una locomotora?¿A un hipopótamo?

DIEGO: ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Os presento a Diego, el niño que es todo amor. O que aún no termina de comprender conceptos abstractos. O, sencillamente, que hoy le ha dado por ahí.

(Afortunadamente, porque su madre y yo no llevamos muy bien eso de estar al mismo nivel de amor que una medicina asquerosa imbebible y una coliflor).

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Diego sale del ascensor como una flecha hacia el rellano de casa. Yo voy detrás cargado con bolsas y empujando el carro.

Yo: Diego, llama a la puerta.

Diego: ¡Puetaaaaaaa! ¡Puetaaaaaa!

¡No se pierdan las próximas aventuras de Diego, 'el niño literal'!

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En el coche. Volviendo a casa de una comunión:

Yo: ¿Y cómo es la mamá? ¿Guapa o fea?

Diego: ¡Guapa!

Yo: ¿Y cómo es el nene?¿Guapo o feo?

Diego: ¡Guapo!

Yo: ¿Y cómo es el papá? ¿Guapo o feo?

Diego: ¡Feo!

Los niños, ya se sabe, siempre dicen la verdad...